Opinión de Aldo Romero
El gobierno de Lorena Cuéllar Cisneros continúa con la implementación de polémicas estrategias con las que busca salir del sótano de la aprobación ciudadana.
Tras sacar a varios medios de comunicación de la nómina, la Coordinación de Comunicación (CCOM), a cargo de Antonio Martínez Velázquez, apostó por un nuevo modelo de difusión “sin intermediarios”, con el objetivo de “combatir la desinformación”; eso sí, con más tintes de ser un acto electorero que informativo.
La nueva fórmula para intentar sacar a Cuéllar del fondo de la tabla es hacer campañas de brigadeo generando contaminación, pues para ello la CCOM ordenó la impresión, en una primera entrega, de 20 mil ejemplares de unas revistas que compilan las acciones y “logros” del gobierno estatal.
El mismo vocero de la gobernadora destacó que el dinero público es sagrado, por lo que resulta incongruente que evoque dicha premisa obradorista cuando, de los 2 millones de pesos exclusivos para impresiones que maneja la dependencia que encabeza, se destine una partida directamente para tirarla a la basura. Porque eso es lo que son esas revistas: mera basura, pues nadie en su sano juicio conservará tales panfletos como tesoros.
La nueva estrategia de brigadeo confirma que el gobierno de Cuéllar prioriza el egocentrismo y el culto a la personalidad.
Porque, en vísperas del proceso electoral 2026-2027, resulta imposible no pensar que dicha acción busque imponer la idea de que apostarle a la continuidad de un proyecto político es posible, aun cuando la percepción ciudadana indique todo lo contrario.
En próximos días veremos cómo los integrantes del gabinete y demás miembros del aparato gubernamental salen al toque de puertas tratando de vender la idea de que el gobierno de Cuéllar le ha cumplido al pueblo y, de paso, hacer campaña de posicionamiento rumbo a la sucesión gubernamental.
La estrategia se encamina a ser un fracaso más del lorenismo, pues prioriza el aspecto electoral, genera contaminación y derroche de recursos económicos, lo que resulta ofensivo por ser algo innecesario, ya que no será del interés ciudadano.
