Por Aldo Romero
A medida que pasa el tiempo, la desesperación comienza a ser más evidente en la lucha por la sucesión gubernamental; Ana Lilia Rivera Rivera y Alfonso Sánchez García ya han dado muestras de que su estrategia para posicionarse y capitalizar el espectro mediático puede presentar fallas.
Entre ambos aspirantes morenistas y sus respectivos equipos hay cosas que funcionan en sus mentes, pero cuando las ponen en marcha la reacción no es la esperada y, por el contrario, se activa el rechazo que termina por darles un duro golpe de realidad.
Para Alfonso resultó fácil presumir la adhesión del exgobernador Marco Antonio Mena Rodríguez, pero lo que no tomó en cuenta es que dicha sumatoria, más que fortalecer, le termina restando.
Si ya de por sí la estrategia de Alfonso de presumir el respaldo de aquellas corcholatas lorenistas comenzaba a ser vista como un acto burdo, presumir el respaldo de Mena Rodríguez, un político rancio, sin apoyo ciudadano y tachado de traidor por convenenciero, demuestra ya un acto desesperado.
Y es que intentar imponer la narrativa de que el edil capitalino cuenta con la capacidad de unificar a Morena y de que representa al único proyecto viable de cara al 2027 resulta cero creíble para la ciudadanía. Desde su búnker no están generando ese mensaje de impacto que los ayude a crecer.
Ahora, hacer que momias políticas salgan del basurero de la historia para declarar que es un “alfil determinante” solo genera risas y burlas. El lorenismo tiene la patética creencia de que los zombis de la política tlaxcalteca tienen la capacidad de generar el respaldo soñado, pero solo dan lástima con sus estrategias; una vez más, demuestran su desesperación.
En el caso de la senadora Ana Lilia, la desesperación se hace evidente con el bombardeo de boletines informativos en los que se cuelga de acciones de la federación para mandar mensajes repetitivos sobre el “bienestar social”, la “soberanía” y la “lucha de la 4T a favor de Sheinbaum”. Por cierto, quiero exponer algo que considero preocupante: dudo que la Senadora se dé cuenta, pero al parecer desde su equipo de comunicación le están poniendo el pie al mandar textos engorrosos e imágenes de archivo de muy mala calidad para que los medios publiquen como boletines informativos.
Recientemente, Rivera Rivera está sumergida en el océano de la crítica, luego de que en una entrevista tachara de estúpidos a quienes le cuestionan el trabajo que ha hecho por Tlaxcala. Dicha declaración es la muestra clara de que la legisladora es intolerante a la crítica, acto que exhibe un grado de desesperación.
En fin, la desesperación que evidencian ambos perfiles solo demuestra que ni Alfonso la tiene fácil para acortar la brecha con la puntera y que Ana Lilia, por increíble que parezca, no ha podido capitalizar la envidiable ventaja que la mayoría de las casas encuestadoras serias le dan en la lucha por la sucesión.
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