Opinión de Aldo Romero
En Tlaxcala, además de una crisis de seguridad, hay una crisis política inminente. El clima de ingobernabilidad y confrontación comienza a cimbrar al Estado.
El caso de Contla de Juan Cuamatzi es la muestra clara de que el grupo que ostenta el control del poder político en la entidad hará todo lo posible por quitarse del camino aquellos obstáculos que dificulten sus intereses.
Lo aprobado por parte del Congreso para destituir a los nueve integrantes que conforman el cabildo del Ayuntamiento de Contla no fue solo el cumplimiento de un proceso que forma parte de las facultades del Poder Legislativo; fue el acto de revanchismo político más descarado que se haya visto en los últimos años.
Y no por eso estoy diciendo que la administración municipal que encabeza la alcaldesa Ivonne Roldán Xolocotzi sea el ejemplo de transparencia, eficacia y buen gobierno; no. El Ayuntamiento de Contla carga con señalamientos de ser un gobierno irregular y polémico.
El abuso de poder, los excesos y el actuar inconstitucional de un cabildo que opera bajo consigna de un personaje oscuro que gobierna, por segundo periodo consecutivo, a través de su hermana, fueron la excusa para que el lorenismo tomara cartas en el asunto y se quitara de encima a un Ayuntamiento que no va en la misma línea política.
Y es que Contla había dado un zarpazo al lorenismo, quitándole facultades en la fiscalización de las cuentas públicas de los municipios con un fallo de la Suprema Corte de Justicia de la Nación que los dejó mal parados, pues con eso perdían parte de ese poder para coartar y condicionar a los alcaldes.
Aunque, si bien existe una controversia de inconstitucionalidad promovida por el Ayuntamiento de Contla que sirve, por el momento, como defensa para evitar la destitución inmediata, lo cierto es que el Congreso ya cumplió con su chamba; sin embargo, lo que generó polémica fue la inmediatez y el hecho de que haya sido en una sesión a puerta cerrada.
Sabemos que la mayoría en el Congreso no actúa sin consigna, por lo que es un hecho que fue la misma gobernadora Lorena Cuéllar Cisneros quien dio su aval para que el Legislativo procediera en contra del proyecto político de la familia Roldán Xolocotzi.
Veremos qué es lo que determinará próximamente el máximo tribunal del país. ¿Avalará la destitución del cabildo o los Roldán se apuntarán otra victoria contra el lorenismo?
El caso no es un tema menor y podría ser la antesala de un conflicto político que vulnere la gobernabilidad en Tlaxcala.
Por cierto, no perdamos de vista que también está en juego la dignificación de lo que representa estar al frente del cuarto nivel de gobierno en la entidad.
Las opiniones escritas por columnistas son independientes y no reflejan necesariamente la postura editorial de Entre Líneas Tlaxcala.
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