Entre renombres y méritos ¡el reto de Morena ante la ciudadanía Tlaxcalteca!

No es personal 

Por Moisés Grimaldo 

Morena surgió como un movimiento de esperanza, con el objetivo de transformar la vida pública del país y romper con prácticas que durante años alejaron al poder de la gente. Esa identidad, por su valor histórico y social, exige hoy una reflexión seria y responsable.

Con el tiempo es natural que existan diferencias e intereses, pero preocupa cuando reaparecen viejas prácticas que se prometió erradicar, decisiones cupulares, candidaturas basadas en cercanías y no en méritos, y perfiles que pesan más por su apellido o relaciones que por su trabajo con la ciudadanía.

Como sociedad no estamos obligados a conformarnos con nombres conocidos ni con discursos bien construidos. Tenemos el compromiso de revisar a fondo quiénes aspiran a representarnos, analizar su trayectoria, su preparación, los cargos que han desempeñado y, especialmente, su trabajo en territorio, ese que se demuestra caminando comunidades y escuchando antes de prometer.

Morena no debe ser espacio para la improvisación ni para proyectos personales. Su fortaleza está en perfiles con vocación de servicio, resultados comprobables y compromiso real con las causas sociales. Cuando se privilegia el mérito, el movimiento se fortalece; cuando se ignora, se debilita.

El llamado es a la conciencia ciudadana, observar, comparar y exigir. La transformación no se hereda ni se impone; se construye con congruencia, preparación y trabajo constante. Como advertía Platón, “el mayor castigo para quienes no se interesan en la política es ser gobernados por los peores”. 

Morena es del pueblo, y su futuro dependerá de que sean los mejores perfiles no los más cercanos quienes lo representen.

Las opiniones escritas por columnistas son independientes y no reflejan necesariamente la postura editorial de Entre Líneas Tlaxcala.

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